Las bulerías son el palo
flamenco más típico del triangulo Sevilla-Lebrija-Jerez de la Frontera, generalmente de
3 ó 4 versos octosílabos, pero es el palo flamenco que más se sale de una métrica
establecida.
Es un palo bullicioso (de ahí su
nombre bulla, griterío y jaleo), festero y alegre. Se distingue por su ritmo rápido
y redoblao compás que se presta más que otros cantes
al jaleo y las palmas. Suele ser e baile con el que se remata toda juerga flamenca,
donde los bailaores van saliendo de
uno en uno a bailar una pieza.
Derivan de la Soleá y eran la forma con la
que el “Loco Mateo” (primer interprete) las remataba. Su origen data de finales
del siglo XIX y su tonalidad puede ser mayor o menor. Las más flamencas se
encuentran en modo dórico.
Pueden nutrirse de las más
variadas sustancias musicales a las que asimila y transforma imponiéndoles su
personalidad.
Se puede distinguir entre dos
tipos de bujería: bulerías “a golpe” o para cantar, que son de ritmo más lento
y también conocidas como bulerías por soleá o soleá por bulerías; y bulerías
ligadas o para bailar.